martes, 11 de octubre de 2011

ETICA: LIBERTAD Y FELICIDAD

LIBERTAR Y RESPONSABILIDAD


La libertad (Andres Calamaro)

Creo que todos buscamos lo mismo
no sabemos muy bien que es ni donde esta
oímos hablar de la hermana mas hermosa
que se busca y no se puede encontrar
La conocen los que la perdieron
los que la vieron de cerca, irse muy lejos
y los que la volvieron a encontrar
la conocen los presos,
La libertad
Algunos faloperos,
algunos con problemas de dinero,
porque se despiertan soñándola,
algunos que nacieron en el tiempo equivocado,
la libertad
Todos los marginales del fin del mundo,
esclavos de alguna necesidad,
los que sueñan despiertos,
los que no pueden dormir,
la libertad
Algunos tristemente enamorados
pagando todavía el precio del amor
algunos que no pueden esperar,
y no aguantan más la necesidad
Algunos cautivos de eso,
que no saben donde mirar,
tengo algunos hermanos y una hermana muy hermosa,
la libertad
Igual que Norberto, me pregunto muchas veces,
donde esta? y no dejo de pensar,
será solamente una palabra, la hermana hermosa
la libertad.





SOBRE LA FELICIDAD







ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS


1. Explica este breve fragmento de Alicia en el país de las maravillas. ¿Qué tiene que ver con lo que hemos comentado en clase sobre la toma de decisiones?
2.¿Qué es importante para tomar buenas decisiones en nuestra vida?


"Nunca hay viento favorable para el que no sabe hacia donde va" (Séneca)


EN BUSCA DE LA FELICIDAD: DEFIENDE TUS SUEÑOS


1 ¿Cuál es la reflexión más importante de este fragmento de la película?
2. ¿Qué relación tiene con lo que hemos comentado estos días sobre la toma de decisiones?

LA LIBERTAD

Sin la libertad no se puede hablar de ética propiamente dicha. Si no somos libres, entonces no existe ni el bien ni el mal. Existe la libertad entre otras razones, porque el hombre que obra mal lo hace a sabiendas de que podía haber hecho el bien. En caso contrario, si estuviera obligado a ejecutar algo y no otra cosa, no habría ni mérito por lo que se hace, ni por tanto, ética. Por ejemplo, el alumno que estudia, atiende en clase y se esfuerza para obtener una buena calificación, puede alegrarse cuando la logra porque muy bien podía haber elegido otra posibilidad, como dedicar su tiempo a navegar por internet o a montar a caballo. ¿Qué es entonces la libertad? Una respuesta entre otras posibles podría ser: “la libertad es la capacidad de los hombres de dirigir su propia vida” o “el poder de autodeterminarse sin coacciones exteriores o interiores”. De esta manera llegaremos a afirmar que existen diversas nociones de libertad:
Libertad exterior: Se entiende que la libertad exterior consiste en la ausencia de coacción externa. Por ejemplo, los presos de un centro penitenciario carecen de libertad exterior, pero es posible que gocen de libertad interior. No pueden abandonar la cárcel y si lo intentan pueden perder la vida. Pero un preso puede conservar intacto su libre albedrío porque puede seguir pensando lo que quiera y desde luego hacer planes de liberación. Y puede también por ejemplo, asumir que su internamiento constituye una formidable ocasión para repensar su modo de vida y …etc. No puede ir de acá para allá pero puede mantener su imaginación viva y libre, si no se deja hundir por la nada envidiable situación.
Pero la pregunta que hemos de hacernos es la de si, en efecto, somos externamente libres. Porque ¿quién puede sostener realmente que nadie le influye? Si aceptamos que recibimos muchas influencias de la sociedad y del grupo al que pertenecemos, entonces nadie sería verdaderamente libre. Todos recibimos influencias mayores o menores de los familiares cercanos y lejanos, de los amigos, de la publicidad, etc… De hecho pertenecemos a determinados grupos por afinidades diversas. Es una condición de vida el que todos influimos en los demás de algún modo y, asimismo somos influidos por ellos. Así pues, somos libres aunque “menos”, porque como ya hemos dicho, es imposible pensar que nadie nos ha influido, o nos influye, o nos influirá en el futuro. En resumen, existe libertad exterior aunque recibimos influencias que no nos suprimen la libertad, pero sí la limitan. Libertad verdadera, pero condicionada por más o menos circunstancias.
Libertad interior o libre albedrío: llamada también libertad psicológica, es la ausencia de coacciones derivadas del propio sujeto. Todos tenemos una forma de ser que no hemos elegido: no hemos elegido la familia a la que pertenecemos, ni el color de los ojos o el tamaño de los pies ni, lo que es más importante, el temperamento o forma de ser. Un nervioso por ejemplo, experimenta que, siendo como es, no puede evitar exteriorizar su genio. Por más que lo intenta, sus modos de comportarse le delatan. Como nadie elige lo que es, en este caso, el nervioso no sería libre porque no puede impedir sus manifestaciones externas de lo que es internamente. Por más que se esfuerce seguirá siendo nervioso. Y lo mismo se puede decir del tranquilo, del vergonzoso, etc. La respuesta que hay que dar a esta objeción es que en este caso, y siguiendo con el ejemplo, no somos libres de ser más o menos nerviosos o tranquilos o vergonzosos, pero sí lo somos de aminorar o no, los efectos de ese nerviosismo con nuestra fuerza de voluntad. Pero conseguimos reformar nuestro carácter y dominar nuestros nervios hasta cierto punto. El temperamento no. Así pues, decimos que nuestra libertad interior, eso sí, está limitada por las condiciones psicológicas de nuestro ser. Otra vez hay que sostener que la libertad no es absoluta, sino limitada.
La libertad es limitada. Es muy claro que si el hombre es limitado en sus capacidades, es lógico que también su libertad lo sea. Nuestro cuerpo es limitado: medimos y pesamos limitadamente y no logramos vivir sin aire o correr a cien kilómetros por hora, ni volar agitando los brazos. Tampoco nuestra inteligencia llega muy lejos. Desconocemos más de los que sabemos y tantas veces nos cuesta demasiado llegar a la solución verdadera de los problemas matemáticos o de todo tipo. Por todo lo cual no se entiende que nuestra libertad pudiera ser absoluta. No lo es.
La libertad es asimismo limitada por la responsabilidad. O mejor dicho, la libertad encierra en sí a la responsabilidad. Lo que esto quiere decir es que “respondemos” de lo que hacemos porque lo hemos hecho con “libertad”. O dicho en negativo, no puede responderse de lo que no está hecho con libertad. Por ejemplo, un loco no responde de sus actos porque no es libre de hacerlos o no. No se mete en la cárcel a un perturbado mental por unos actos para los que no ha sido libre. Tampoco responde un niño de sus actos porque es un pequeño “irresponsable”. Son sus padres los que se harán cargo de sus fechorías porque son responsables de su educación para la libertad que es la sustancia de toda educación.




FÁBULAS E HISTORIAS SOBRE LA LIBERTAD.

Lee las siguientes 4 fábulas o historias y contesta las cuestiones.

a) ¿Cuál es la moraleja de cada una de ellas, relacionada con el tema de la libertad y la toma de decisiones en la vida?
b) Texto 1. ¿En que basa sus decisiones Diógenes? ¿Y Aristipo? ¿Son igualmente libres?
c) Texto 2. ¿Actúa el lobo libremente? Justifica tu respuesta.
d) Texto 3. El mito de Giges nos muestra que todo el ser humano, si puede, es inmoral en beneficio propio.¿Es esto cierto? Justifica la respuesta.
e) Texto 4. ¿Puede ser una ley contraria a nuestros criterios morales? Ante esta situación qué opciones tenemos, y que supone cada una de ellas.

1. DIÓGENES Y LAS LENTEJAS

Un día estaba Diógenes comiendo un plato de lentejas. En ese momento llegó Aristipo, otro filósofo que vivía con lujo adulando al rey Alejandro Magno y le dijo:
-Mira, si fueras sumiso al rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas.
Diógenes le contestó:
-Si tú aprendieras a comer lentejas, no tendrías que que degradarte adulando al rey

2. EL LOBO Y EL PERRO DEL GRANJERO
La campiña relucía en el nevado crepúsculo, mientras el flaco lobo se arrastraba por la silenciosa alfombra que cubría el patio de la granja. Cómodamente acurrucado en su tibia covacha, el perro del granjero observaba con interés su merodeo en busca de la cena.
-¡Hola! -dijo, finalmente, cuando el lobo se acercó a husmear demasiado cerca del gallinero.
-¿Por qué tienes ese aspecto tan gordo y próspero? -preguntó el lobo, acercándose despacio a la covacha- ¿De qué vives?
-¡Oh! Ahuyento a los ladrones -respondió el perro, dándose importancia-. Y, también, voy de caza con mi amo y cuido de sus hijos.
-Pero yo podría hacer todas esas cosas -replicó el hambriento lobo. -¡Seguro! Apuesto a que podrías -replicó el perro, con aire negligente.
Entonces, el lobo notó una marca que existía alrededor del cuello del can, en un lugar donde se veía pelado, casi hasta la piel.
-¿Qué demonios es eso? -preguntó, frunciendo el ceño.
-¡Oh! ¿Eso? -dijo el perro, con despreocupación- Es el sitio donde me roza el collar cuando me encadenan.
-Entonces -dijo el lobo, categóricamente-, puedes guardarte tu sustancioso empleo y tu cama caliente. Prefiero tener hambre y ser libre todos los días, a ser un esclavo bien alimentado.

3. EL ANILLO DE GIGES
«Giges, un pastor que servía al rey de Lídia, estaba un día con su rebaño en las montañas cuando se desató una fuerte tormenta. Repentinamente, de un seísmo se abrió un trozo de tierra y se hizo una honda grieta. El pastor, maravillado, bajó por aquella hendidura y entre otras cosas prodigiosas contempló un caballo de bronce, vacío, con unas pequeñas puertas. Asomó la cabeza y se encontró con un cadáver de talla superior a la humana. Estaba desnudo y sólo tenía en un dedo un anillo de oro. Giges sacó el anillo y salió de allí. Pasados unos días, asistió, llevando el anillo, al encuentro mensual de los pastores para preparar la notificación al rey del estado de sus rebaños. Sentado entre los otros, hizo girar por azar el anillo encarando su grabado con la palma de la mano.
Acto seguido, sus compañeros se pusieron a hablar de él como un ausente: se había hecho invisible. El pastor, maravillado, se daba cuenta de que cuando el grabado del anillo miraba hacia el interior de la mano, se hacia invisible, cuando miraba hacia el exterior, volvía a ser visible. Comprobada la eficacia de su anillo, maniobró para ser uno de los mensajeros enviados a palacio para informar al rey. Una vez en palacio, utilizando el poder del anillo, accedió a las habitaciones de la reina y la sedujo; con la ayuda de ella preparó una trampa al rey, lo asesinó usurpándole la corona.»

4. ANTÍGONA

En la Antigüedad, la ciudad de Tebas se vio asolada por una terrible guerra civil. Terminada la guerra, el rey Creonte ordenó que no se le diera sepultura al cuerpo de un guerrero que había muerto, Polínice, porque era culpable de haber luchado contra su patria. Pero Antígona, la hermana del guerrero, desafió esta prohibición y fue detenida mientras estaba enterrando a Polinice. Fue conducida ante el rey Creonte, que le preguntó si estaba enterada de la ley que prohibía dar sepultura al traidor, y si sabía que su acción se arriesgaba a ser condenada a muerte.
-Lo sabía, respondió Antígona. Pero ésa es sólo la ley de los hombres. Existen leyes más importantes, las que rigen en el fondo de nuestros corazones. Todos mis pensamientos y mi amor me ordenaban enterrar el cuerpo de mi hermano. Frente a esas leyes, la ley de los hombres pesaba muy poco.... Como tampoco pesa mucho que yo deba morir. Prefiero perecer por ello, antes que vivir desesperada el resto de mi vida por haber permitido que el cuerpo de mi hermano se quede sin sepultura.

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